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Incluso en un país como este, que se presupone laico, aferrarse obstinadamente a la biblia puede tener sus ventajas, al menos a la hora (1 como máximo, según reza la señal) de aparcar.

Lo que no logro entender es cómo se las ingeniará el vigilante para discernir si el coche estacionado en una plaza tan divina pertenece realmente a un feligrés devoto, o a un ateo sin escrúpulos religiosos como yo. (La imagen de un san cristobal en el salpicadero no vale como prueba, y menos en el juicio final).

Un amigo mío, propietario de un puticlub club de alterne, al que me gusta visitar con frecuencia en su trabajo me ha preguntado si en la calle aledaña a su negocio sería posible colocar una señal semejante para sus propios feligreses, más devotos aún si cabe.

Obviamente, él correría con los gastos de sustituir la palabra religiosos por la palabra rijosos. También le gustaría cambiar lo de “máximo 1 hora” por aquello más sensato y realista de “máximo 1 al día”.