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Los gases que emite por el tubo de escape un vehículo con motor diesel no solo apestan. También pueden ser tremendamente dañinos para el corazón, según se desprende de un estudio llevado a cabo por las Universidades de Edimburgo y Umea (Suecia).

La investigación se centró en varones que ya habían sufrido un primer infarto de miocardio. Fueron sometidos a sendas pruebas de esfuerzo en bicicleta estática, una mientras respiraban aire limpio y otra en la que el aire que les entraba en los pulmones contenía emisiones provenientes de un motor diesel.

Los resultados del ensayo dan a entender que los gases disminuyen tanto la concentración de oxígeno en el aire inspirado, que llegaban a comprometer al músculo cardíaco. Los datos explicarían, además, porque en días de mucha contaminación aumentan los ingresos hospitalarios de pacientes con enfermedades de corazón.

Estudios anteriores efectuados en Suecia ya habían demostrado que los conductores profesionales presentaban una mayor prevalencia de patologías cardíacas.