Para los que no tuvieron suficiente con las imágenes de un Ferrari F430 en plena combustión espontánea, volvemos a hurgar en la herida.

Siguiendo las mismas tácticas que emplean los fabricantes de coches, primero fueron las fotos y , ahora, el video.

El coche quedó a gusto del consumidor: muy hecho.

Gracias, Miguelito, por la pista.