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Los investigadores del Instituto Max Planck han conseguido una nueva aleación de hierro que podría aumentar en gran medida los niveles de seguridad pasiva de los automóviles.

Se trata de una mezcla de manganeso, silicio, aluminio y, por supuesto, hierro con unas cualidades de rigidez y flexibilidad que la hacen idónea para la fabricación de algunas de las partes de la carrocería que más sufren en caso de impacto.

Los ensayos han demostrado que el material se deforma con facilidad en caso de impacto, pero que esta deformación llega a un máximo en el que la aleación aumenta su rigidez y es la zona contigua la que continúa absorbiendo la energía del golpe.

De este modo, cumple las dos premisas necesarias, aunque opuestas: es lo suficientemente deformable para absorber una gran cantidad de energía del choque, y a la vez lo suficientemente rígida para asegurar la estabilidad de la célula de habitabilidad. El esfuerzo se reparte por toda la superficie de la chapa, disminuyendo el riesgo para los ocupantes.

Se prevé que este nuevo material pueda estar disponible para los fabricantes de automóviles dentro de dos años. Inicialmente se empleará para conformar aletas y puertas, que son las zonas de la carrocería más afectadas en los accidentes.

P.D.: alguien debería traducir este post al chino mandarín y mandarlo a Pekín. Con un poco de suerte, los de Brilliance o los de Chery podrían llegar a nombrarlo Presidente Honorífico; y hasta erigir una estatua en su honor (hecha con este material, claro).