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El Salón de Frankfurt es la exposición automovilística más importante del año. No en vano, los fabricantes alemanes juegan en su campo, y a nadie le gusta perder en casa.

Para acallar las voces que les acusan de ignorar temas medioambientales (que los políticos han conseguido centrar exclusivamente en el CO2) han preparado un auténtico ejército verde para la batalla contra el consumo desmedido y la contaminación despreocupada.

Mercedes, Audi y BMW mostrarán todo un batallón de modelos “limpios y ahorrativos”, con el enigmático Porsche Cayenne Hybrid comandando la formación. En segunda línea de combate, VW, Opel y Ford.

Todos cerrando filas para no sufrir ninguna derrota a manos de eco-soldados nipones. Al margen del fragor de la batalla, algunos luchadores chinos intentarán defenderse de otro tipo de delitos.

No es la primera vez que el Salón de Frankfurt se celebra bajo el humo negro de los gases de escape. Hace un par de décadas también se habló de contaminación y de medio ambiente. Como por arte de magia hizo su aparición el catalizador, y todo el mundo recobró la calma.

Pero esta vez la situación es distinta, hasta el punto de que por primera vez en el salón habrá una representación del partido de los verdes. No solo preocupa lo que sale por el tubo de escape, sino también lo que entra en el depósito de combustible. Se trata de atajar el problema desde el principio, desde el origen de la energía que ha de mover los coches de los próximos años. Los coches necesitan cambiar su régimen alimenticio, en vez de seguir confiando en dietas bajas en calorías.

Se hablará mucho de paños calientes (biocombustibles, diesel limpios, híbridos, etc.) y no lo suficiente de las perspectivas futuras (hidrógeno, electricidad).

La mayoría de los fabricantes alemanes, sobre todo los del segmento premium, otrora empeñados en marcas sus diferencias en cuanto a lujo y prestaciones, se disponen a entonar ahora melodías con mensaje ecológico. Se saben muy bien la música, pero no se creen la letra.

De momento, los constructores alemanes están pecando de exceso de paciencia. Se están limitando a observar lo que hacen los demás, para ver por dónde van a ir los tiros. Deliberadamente han dado un paso atrás para dejar que sean otros los que se pongan al frente del desarrollo tecnológico de los combustibles alternativos.

El slogan del certámen (“Sehen, was morgen bewegt”) viene a significar algo así como “Ver lo que mueve el mañana”. Y eso es lo que harán: limitarse a mirar.