Además de neumáticos, llantas, faros, plásticos de luces traseras, parrillas, rueda de auxilio, radio, efectos personales dejados en el coche y lo más inverosÃmil que nos hayan robado de nuestros coches, ahora hay que preocuparse también por los convertidores catalÃticos, según un artÃculo de Automoblog.
En el corazón del convertidor se hallan tres metales preciosos: paladio, platino y rodio, más valiosos que el cobre de los cables eléctricos o de los grifos de agua que también sufren el azote de los rateros. Un convertidor catalÃtico puede ser vendido desde 10 hasta más de 100 dólares y los más propensos a ser robados son los de SUV o las camionetas, con más despeje al piso y por ende, con más sitio para “trabajar” rápido.






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