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Un piloto de la actual F1 que se precie de estar entre los más rápidos, no sólo tiene el trabajo de conducir; a menudo debe ser mitad piloto y mitad ingeniero de pista o experto en aerodinámica y chasis y además en neumáticos, para ayudar a su equipo a buscar la mejor puesta a punto y sacarle todo el jugo al coche.

Pero entre los descansos y en la actividad previa a cada GP, también se dan algunos gustos. Por ejemplo, Renault ha puesto a disposición de sus pilotos sendos Renault Megane RS R26 para que se “distraigan” un poco dando unas vueltas en el viejo trazado del Nurburgring y McLaren ha facilitado un clásico de propiedad de Mercedes-Benz para el solaz de Fernando Alonso y Lewis Hamilton.

Ser piloto de F1 no es un trabajo fácil, pero no es tan malo después de todo.

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