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Incluso en el mundo de los dummies existen clases. Cuando la mayoría de ellos son utilizados, seguramente en contra de su voluntad, para los crash-tests, al "Dr. Oscar" le han conseguido un trabajo mucho más relajado: medir las condiciones "climáticas" dentro del habitáculo.

Equipado con 118 sensores y casi medio kilómetro de cables, a este recomendado le traen sin cuidado las fuerzas de deceleración y de impacto. Su misión consiste en medir los tres parámetros fundamentales que definen el confort ambiental dentro del coche: la temperatura del aire, la velocidad a la que ese aire se mueve alrededor de los ocupantes, y la radiación proveniente del sol y cómo la reflejan las superficies interiores del coche.

Los datos recogidos servirán, junto con las sensaciones subjetivas de los ingenieros, para afinar los equipos de climatización. El toque humano es imprescindible, sobre todo para evitar posibles errores del programa del estilo: "0 grados, ni frío ni calor".