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Ahora que se habla tanto sobre el posible “circuito urbano” de Valencia, y teniendo en cuenta que el próximo G.P. de Fórmula 1 será el de Mónaco, me gustaría rescatar las opiniones que Alan Jones (campeón del mundo en 1980) escribía en la revista Grand Prix sobre la carrera monegasca con motivo del G.P. de Mónaco de 1981.

En cuanto a los coches, es simplemente irrealista el pretender hacerlos correr en esta pista. Cada año, al llegar, me doy cuenta de que se me había olvidado lo estrecha que es. Salvo si el piloto que te precede te deja pasar conscientemente, una tentativa de adelantamiento acaba siempre en accidente.

En mi opinión, la evolución de los coches ha dejado totalmente desfasado este circuito. Como decía Elio de Angelis, deberíamos conducir Fórmulas 3 para que este Grand Prix no sea peligroso.

Mónaco sigue corriéndose tan solo por tradición. Es un lugar inmejorable para invitar a la gente importante o para que un sponsor esté presente. Ningún otro circuito en el mundo, ni siquiera Long Beach, permite instalarse en el balcón de tu hotel para ver a una veintena de pilotos tratando de dominar 500 CV en una horquilla más retorcida que la de cualquier camino vecinal.

Jones estuvo a punto de ganar este G.P. de Mónaco, saliendo séptimo en la parrilla. Acabó en segunda posición, debido a que un problema en el sistema de alimentación le obligó a repostar a nueve vueltas del final. Gilles Villenueve aprovechó la coyuntura y adelantó al Williams de Alan Jones a cuatro vueltas del final, entrando en la meta como ganador. Solo 7 coches consiguieron acabar la carrera.