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Ayer se entregó en Berlin otro BMW Hydrogen 7 a un político alemán. Esta vez el afortunado ha sido un tal Guido Westerwelle, un jefecillo del partido liberal que responde a las siglas FDP (Partido Democrático Libre).

La entrega de llaves (y del coche, por supuesto) corrió a cargo de un directivo de BMW Group, Christoph Huss.

Al parecer, el sr. Westerwelle se encaprichó del coche en su presentación mundial en el salón de Los Angeles de 2006, y encargó uno de los 100 que tenía previsto construir la casa germana. Ante las preguntas de los periodistas presentes, BMW no aclaró si el vehículo lo pagaba el orgulloso propietario o sus colegitas del partido. Y el sonriente político tampoco aclaró si se molestaría en buscar hidrogeneras con su GPS o pararía a repostar en la primera gasolinera que encontrase.

¿Habrá algún Hydrogen 7 reservado para algún político español (el partido correría con los gastos)? ¿Estaría dispuesto el sr. Gallardón a cambiar su VW Phaeton por uno de estos BMW, o teme que el vapor de agua que sale por su tubo de escape cuando utiliza hidrógeno acabe inundando, por enésima vez, alguno de sus maravillosos túneles de la M30?

De todos modos, el gran problema que tiene este coche es que, desde fuera, es imposible saber si está quemando hidrógeno o gasolina. Supongo que por eso se está haciendo tan popular entre los políticos.

Fuente: BMW AG.