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Aunque no existe el infierno, lo que sí es real es la autopista que lleva hasta él: se encuentra en Centralia (Pensilvania).

En el año 1962, un incendio aparentemente inofensivo en un basurero de la ciudad se extendió repentinamente por el subsuelo y encendió una veta de carbón situada bajo la ciudad. Las llamas de la superficie fueron extinguidas por los bomberos, pero el carbón siguió ardiendo bajo las casas hasta convertirse en un monstruo incontrolable que obligó a desalojar la ciudad.

La carretera que cruza el pueblo, la estatal 61, literalmente se derrite sobre el fuego que sobrevive bajo ella. ¿Alguien duda de que este sea, en verdad, la carretera más peligrosa del planeta?

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Más información: Fogonazos: Centralia, la boca del infierno

Via: Microsiervos