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Esto es lo que pasa cuando se mezclan ingredientes tan dispares como un empresario que no sabe qué hacer para amasar más dinero, una alcaldesa que no sabe qué decir para acumular votos y “la mejor afición del mundo” que, sin comerlo ni beberlo, se ha encontrado con un doble campeón del mundo en una especialidad deportiva de la que hace tan sólo unos años no sabía absolutamente nada (igual que la alcaldesa).

En contra de anteriores declaraciones en las que afirmaba que ningún país albergaría dos grandes premios de una misma temporada; en contra de la sensatez histórica de ir eliminando las carreras urbanas en favor de la mayor seguridad de los circuitos; en contra de toda lógica que todavía me hace difícil creer que un político español utilice el nombre de la F1 (mejor dicho, en lo que se ha convertido) en su programa electoral…

Valencia tendrá un GP de F1 en 2009. Y, para colmo de males, lo tendrá en las calles de la ciudad (que nadie se engañe con el eufemismo de “circuito urbano”, que cortar al tráfico cuatro calles y llenarlas de vallas publicitarias tiene muy poco que ver con un circuito de verdad).

Sólo espero que si algún día tenemos un campeón del mundo de motocross, no venga ningún politicastro oportunista que quiera celebrar un gran premio en el casco antiguo de Toledo, por ejemplo.