Vivir para ver. Después de décadas de rivalidad, BMW y Mercedes entierran el hacha de guerra y se unen frente a los enemigos comunes de las normas anticontaminación, el aumento del precio de los combustibles fósiles y el poderío del Lexus LS600h, para desarrollar conjuntamente motores híbridos.

Ambas marcas llevan un par de años trabajando con General Motors para crear un motor híbrido básicamente destinado a los grandes SUV del mercado norteamericano, un trozo de pastel que no es de su especial interés.

Ahora acercan aún más sus posiciones y se dirigen hombro con hombro y a paso de legionario hacia la consecución de motorizaciones más ecológicas que les permitan seguir dominando su verdadero negocio: vender sus cotizadas berlinas de lujo en los años venideros.

Simultáneamente en Stuttgart y en München han declarado que en tres años “dispondrán de un innovador módulo híbrido para berlinas de tracción trasera del segmento Premium”. El descifrado de este enigma es muy sencillo: el Mercedes Clase S y el BMW Serie 7 tendrán que ser más limpios y ahorrativos, porque sólo lo más aptos sobrevivirán.

Y el Lexus LS600h ya está demostrando sus ventaja evolutiva.