
El fuego se combate con agua, o al menos con uno de sus componentes: el hidrógeno. Esa debe de ser la razón por la que el parque de bomberos de Sacramento (en el estado de California) ha puesto en servicio el primer coche de bomberos propulsado por célula de combustible. Se trata de un Mercedes Clase A empleado como vehículo de control.
El coche emplea un motor eléctrico de 88 C.V. capaz de acelerarlo hasta los 140 km/h. y tiene una autonomía de 160 kilómetros. En Michigan existe uno parecido realizando tareas policiales. Ambos se suman al casi centenar de estos vehículos no contaminantes que Mercedes tiene funcionando para investigar la tecnología de célula de combustible en el uso diario.
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