El podio del Dakar 2007 ha vuelto a demostrar la máxima de que el automovilismo es uno de los deportes más crueles que existe: Mitsubishi ha conseguido no sólo ganar la prueba sino conseguir un espectacular doblete sin haber sido capaz de adjudicarse ni una sola victoria de etapa. En total, una docena de triunfos en el raid africano, las últimas siete consecutivas.

El bocado amargo ha sido para Volkswagen: a pesar de contar con un superequipo plagado de estrellas (Carlos Sainz y Ari Vatanen entre ellos) y de haber invertido muchos euros en preparar unos coches tremendamente eficaces, no ha conseguido ni tan siquiera subir al podio, aunque haya conseguido nada menos que diez victorias de etapa. El primer Race Touareg clasificado lo ha hecho en cuarta posición, y con el piloto menos experimentado de todos.