Honda en una demostración de poderío técnico puso sus mejores máquinas a competición en una pista de 400 metros. La gracia del reto era que era por tierra y por mar, por la pista de asfalto iban una Honda de 1000 cc y un Honda F-1, mientras por un río adyacente iba una lancha de competición. Ganó el monoplaza de Fórmula 1 como era de esperar, seguido de cerca por la moto de gran cilindrada, y por último la lancha.