

Os aseguro que no me gusta nada hablar de noticias como esta, pero tengo la sensación de que hay datos estadísticos significativos sobre la tendencia genética que presentan ciertos superdeportivos (fundamentalmente italianos) a acabar súbitamente su vida suicidándose siendo pasto de las llamas.
El tema me parece lo suficientemente serio como para que las propias compañías hagan (o por lo menos digan) algo al respecto. Creo que incluso las autoridades competentes en materia de tráfico deberían tomar cartas en el asunto.
Porque lo que aparece en la foto es el cadáver casi completamente carbonizado de un Lamborghini Gallardo del 2006, como consecuencia de un incendio eléctrico que acabó devorando más de medio coche.
A este paso, para poder conducir uno de estos cacharros habrá que tener, además del dinero suficiente y el correspondiente carnet de conducir, el título de capacitación como bombero (y un sistema automático de extinción de incendios instalado).
Via Wreckedexotics.com
¡Gracias por dejarnos tus comentarios! — por favor intenta mantener tu opinión relacionada con la anotación, no usar insultos, agresiones, o faltas de respeto al autor y otros participantes de la discusión, en caso de no hacerlo tu comentario podría ser borrado.
Existe mucha más información en nuestra política de comentarios.
AAAAAAAAAAAAAAAAH NO MAMES SON LAS IMAGENES QUE EN VERDAD DAN TRISTEZA :(