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La tarea de traer del pasado viejas glorias como el Ferrari 250 GTO de los 60´s no es una emprea fácil. Si para resucitar al 330 P4 necesitamos la base de un Ferrari Enzo, la mano de Pininfarina y varios cientos de miles de dólares, lo que Vanderbrink nos ofrece con el GTO es usar un 575M o un 599 GTB como base para retroceder en el tiempo y resucitar al GTO en todo su esplendor con tecnología del siglo XXI. Por las imágenes que se ven, no sé si sea tan logrado el diseño final, aunque demosle a Vanderbrink el voto de confianza que merece y que sea el regreso de los preparadores de Ferrari como los había antes.

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