El 5 de agosto de 1956 se corría el Gran Premio de Alemania de F1 a 22 vueltas en Nurburgring, carrera ganada por el gran Juan Manuel Fangio con el Lancia Ferrari D50 #1 con 45 segundos de ventaja sobre otro grande: Stirling Moss. Como curiosidad, de 18 autos que comenzaron la carrera, sólo llegaron 5, quedando nada más que los tres primeros en la misma vuelta.

Otra curiosidad que denotaba el espíritu de la F1 en esos días: promediando la carrera, el Lancia Ferrari de Peter Collins sufrió la rotura de una línea de combustible. Ya en los pits y con la sombra del abandono a cuestas, Alfonso de Portago cedió su máquina -el mismo Lancia Ferrari- a Collins quien regresó a la pista y continuó la carrera…