
Este es el vehÃculo que se ha hecho tristemente famoso a raiz del accidente de Richard Hammond del que tuvimos conocimiento ayer.
Se trata de un Dragster de fabricación sueca con un motor de turbina capaz de rodar a casi 600 km/h.
El percance pudo tener su orÃgen en uno de los paracaÃdas de frenado, que no se desplegó correctamente. El coche giró hasta salirse de la pista y dar varias vueltas por la hierba.
Esto puede suponer la puntilla para Top Gear, que ha llegado a ser criticado incluso por el parlamento británico (los polÃticos, como no, metiéndose donde no les llaman) por su “obsesión por la velocidad y la aceleración”. Vamos, que sólo ven lo que quieren…










Crei que esos comentarios retrógrados ya no existÃan en pleno siglo XXI…