r_2006-09-10T155010-2.jpgHa llegado el momento. Michael Schumacher anunció su retiro de la F1 después de su triunfo en Monza, poniendo fin a una impresionante trayectoria en la Fórmula 1 desde que por primera vez debutara en Spa Francorchamps a bordo de un Jordan en 1991. 7 veces campéon del mundo, el piloto más laureado desde Juan Manuel Fangio ha ganado hoy en Monza su victoria número 90 y ha llevado a Ferrari a la cima con 5 campeonatos del mundo y todavía es serio candidato para un sexto.

¿Cuánto afectará o beneficiará a la F1? Ni una cosa ni la otra. Como dice el dicho:”el show debe seguir”. En este preciso momento me acuerdo cuando falleció Ayrton Senna; preguntado Bernie Ecclestone si la muerte de Senna cambiaría el destino de la F1, contestó: “la F1 no cambia, seguirá igual con Senna o sin Senna”. La F1 no será mejor ni peor que si Schumacher se retira, como muchos creen. Schumacher no tiene la culpa de que la F1 haya sido aburrida desde el año 2000 cuando logró su primer título en Ferrari, y que sólo en el último par de años haya tenido oposición seria. Schumacher conduce para ganar, no para perder. Si la F1 se hizo aburrida, quizás sea por otros manejos que escapan a las esferas del deporte motor; si la FIA siempre tuvo una inexplicable predilección por Schumacher, ni el mismo Schumi tiene la culpa.

Nunca fui un admirador acérrimo de Schumacher, pero reconozco que una parte importantísima de la F1 se termina con la última carrera de este año. Un piloto impresionante -nobleza obliga, los Ferraris que ha tenido han sido imparables-, con un manejo inteligente, agresivo cuando había que serlo, frío y calculador cuando también había que serlo. Y polémico cuando también le ha tocado.

Se nos retira a mi juicio, no el mejor piloto, pero sí uno de los más grandes que esta pasión de las carreras nos ha dado.