Es fácil pensar que recorrer sólo 400 metros (el famoso “cuarto de milla”) en una pista recta, con salida parada y contra un único contrincante no tiene que ser excesivamente complicado. Pero cuando para ello se disponen de varios cientos (o miles) de caballos y la necesidad imperiosa de intentar hacerlo en el menor tiempo posible, cualquier fallo (humano o técnico) por pequeño que sea puede provocar verdaderas catástrofes.